¿Eres fan de Guillermo del Toro? Apuesto a que no sabías que el laberinto de piedra no existía — lo construyeron desde cero en un prado de Segovia, y que el musgo de los árboles era serrín pintado.
El molino donde Ofelia llega con su madre no existía antes del rodaje. Guillermo del Toro lo mandó construir en un prado de la Sierra de Guadarrama como un edificio real de 360 grados — con cuatro paredes completas, no un decorado de cine. El laberinto de piedra que aparece junto a él tampoco era una ruina antigua: fue levantado en esas mismas semanas de verano de 2005.
Los lugares de rodaje de El laberinto del fauno son una mezcla de escenarios construidos para la película y localizaciones reales con carga histórica suficiente para que todo pareciera verdad. Los exteriores en la Sierra segoviana y en las ruinas de Belchite, los interiores en estudios de San Sebastián de los Reyes donde Del Toro supervisó personalmente los 34 sets diseñados por Eugenio Caballero. Esta guía cubre las cuatro localizaciones principales, con dos rutas y lo que encontrarás hoy en cada sitio.
Cuatro localizaciones en tres provincias: desde el prado segoviano donde del Toro construyó su mundo hasta las ruinas de la Guerra Civil que no necesitaban ningún trabajo de producción para parecer devastadas.
Cuando llegué al Prado de Juan Llanos a primera hora de la mañana, con la niebla pegada entre los pinos y el suelo aún húmedo, entendí exactamente por qué Del Toro eligió este claro. El Valle del Arroyo Mayor tiene esa cualidad de los lugares que parecen existir fuera del tiempo — algo entre bosque centroeuropeo y páramo castellano. El molino y el laberinto ya no están, se desmontaron al terminar el rodaje, pero el prado sigue igual: abierto, levemente inquietante, rodeado de pinos que filtran la luz en diagonal.
El equipo levantó el molino como un edificio auténtico con cuatro fachadas completas. Ese mismo verano hubo sequía, y el musgo natural había desaparecido, así que el departamento de arte cubrió los árboles con serrín pintado de verde. En la película es imposible notarlo.
Belchite no necesitaba ningún trabajo de producción para parecer un pueblo arrasado por la guerra — es un pueblo arrasado por la guerra. El bombardeo de 1937 durante la batalla del Ebro dejó las ruinas tal como están hoy: congeladas, sin restaurar, como un monumento involuntario. Guillermo del Toro eligió la Iglesia de San Agustín para las escenas más crudas del film. Cuando estás dentro de esa nave sin techo, con el cielo abierto sobre los arcos y la piedra ennegrecida, no hace falta imaginar nada.
Del Toro utilizó la Iglesia de San Agustín para las imágenes de apertura y cierre de la película. La entrada solo es posible con visita guiada — el guía habitualmente menciona las películas rodadas aquí y lleva la historia del bombardeo con una precisión que hace que el film cobre otro sentido.
Talamanca de Jarama es uno de esos municipios que el cine descubrió antes que el turismo convencional. Sus murallas medievales y la Cartuja conservada casi intacta tienen esa textura de piedra vieja y uso continuado que resulta imposible de falsificar. Para las escenas complementarias del mundo real de la película — la España opresiva del régimen de 1944 — Del Toro encontró aquí lo que necesitaba sin que el equipo de arte tuviera que intervenir mucho. El pueblo sigue siendo casi exactamente igual: sin grandes intervenciones, sin turismo masivo.
Este municipio es una localización recurrente para el cine fantástico y de época español. Sus arcos románicos y mudéjares tienen esa consistencia visual que convence en pantalla sin necesitar transformación.
Los estudios de San Sebastián de los Reyes son el corazón creativo de la película. Aquí es donde Eugenio Caballero — que ganó el Óscar a la Mejor Dirección de Arte por este trabajo — construyó los 34 sets interiores que dan vida al mundo fantástico. Del Toro supervisó cada detalle en persona: la textura de las paredes del laberinto, la mesa llena de comida del Hombre Pálido, los colores específicos de cada set. Los estudios no son visitables para el público, pero la fachada es accesible desde la calle.
La escena del Hombre Pálido — esa figura sin ojos en la cara que los tiene en las palmas de las manos — fue diseñada tomando como referencia directa el cuadro de Goya «Saturno devorando a su hijo». Doug Jones, el actor dentro del traje, estuvo 5 horas diarias en maquillaje durante todas las jornadas de rodaje.
Dos rutas para visitar los lugares donde se filmó El laberinto del fauno: la Sierra de Guadarrama en un día de senderismo, y las ruinas de Belchite en una visita guiada.